Entre las sombras de este inigualable camino, y en una mañana con cielo raso pero fresco, llegaron a los alrededores de «Fuente Rechita». Después de un breve descanso para beber agua se prepararon para remontar la parte más dura de la jornada hasta llegar a un paraje conocido como la «Laguna de la Iruela». Con unas vistas magníficas en todas direcciones, siguieron con el ascenso hasta llegar al destino, la cumbre del Pico Banderín. Tras la parada pertinente para comer, continuaron por la divisoria de aguas hasta dar con el “Puerto del Tejo” y empezar a bajar por una joya de sendero de nuestra provincia. Finalmente llegaron al “Prado Redondo”, un bello enclave desde el que conectaron con el sendero más pedregoso y, tras contemplar desde la lejanía el Castillo de La Iruela y sus torreones, llegaron a la ermita de la Virgen de la Cabeza y, más tarde, al final del camino.
El grupo se desplazó hasta el lugar de salida en autobús y estuvo acompañado en todo momento por un monitor